jueves, 24 de febrero de 2011

No vive ya nadie... (Por César Vallejo)

—No vive ya nadie en la casa —me dices—; todos se han ido. La sala, el dormitorio, el patio, yacen despoblados. Nadie ya queda, pues que todos han partido.

Y yo te digo: Cuando alguien se va, alguien queda. El punto por donde pasó un hombre, ya no está solo. Únicamente está solo, de soledad humana, el lugar por donde ningún hombre ha pasado. Las casas nuevas están más muertas que las viejas, por que sus muros son de piedra o de acero, pero no de hombres. Una casa viene al mundo, no cuando la acaban de edificar, sino cuando empiezan a habitarla. Una casa vive únicamente de hombres, como una tumba. De aquí esa irresistible semejanza que hay entre una casa y una tumba. Sólo que la casa se nutre de la vida del hombre, mientras que la tumba se nutre de la muerte del hombre. Por eso la primera está de pie, mientras que la segunda está tendida.

Todos han partido de la casa, en realidad, pero todos se han quedado en verdad. Y no es el recuerdo de ellos lo que queda, sino ellos mismos. Y no es tampoco que ellos queden en la casa, sino que continúan por la casa. Las funciones y los actos se van de la casa en tren o en avión o a caballo, a pie o arrastrándose. Lo que continúa en la casa es el órgano, el agente en gerundio y en circulo. Los pasos se han ido, los besos, los perdones, los crímenes. Lo que continúa en la casa es el pie, los labios, los ojos, el corazón. Las negaciones y las afirmaciones, el bien y el mal, se han dispersado. Lo que continua en la casa, es el sujeto del acto.

domingo, 30 de enero de 2011

Tempus edax rerum

Antes escribía tanto. Escribía por todo, por nada, por amor, por deseo, por rabia, impotencia o temor. Por odio. Escribía, sí.
Tengo meses con Ale. Meses y no he escrito más que algunas palabras por día.
"Era una noche fría. Fría y sin nubes. Luego de unos segundos finalmente cogí el último cigarro de la cajetilla y me lo llevé a la boca, saboreando con la punta de mi lengua el tabaco que pasa a través del filtro. “No vuelvo a comprar otra” me repetí por quinta vez esa semana mientras estrujaba el cartón rojiblanco tan fuerte entre mis dedos que creí que podría haberlo hecho polvo."
Qué original la primera oración. Lo primero que pienso es en Snoopy: "Era una noche oscura y tormentosa". Línea inicial en 1830 de una novela de Edward Bulwer-Lytton. Así que es cierto lo de Jung; todos nacemos originales y morimos copias.
¿Cuándo fue 'antes'? ¿Hace cuánto? Ayer no fue antes. Newton decía que el tiempo fluía, que se podía navegar. Kant decía que el tiempo, al igual que el espacio y los números, era parte de una estructura mental, por tanto no fluía y no era medible. ¡Qué tal!
Me uno a Kant. Por lo menos en este período de tiempo mientras no podamos navegarlo o medirlo. Alguien más que no recuerdo, pero que Sagan citó, dijo que en realidad sí somos viajeros del tiempo, que de hecho estamos navegando en este momento sobre sus olas, pero siempre hacia adelante. No seremos salmones, entonces. No por un tiempo, valga el chiste, que entenderán los átomos de Cesio.
Pero divago. Antes. ¿Cuándo fue? ¿Ya no tengo nada entre pecho y espalda? Estrés, edad. He visto viejos estresados que escriben, y escriben del carajo. Si tan sólo supiera cuándo fue antes. Pero sigo empeñado en respaldar a Kant. Si le hiciera barra a Einstein o Newton seguro que ya lo hubiese ubicado.
¿Qué me impulsaba que ya no lo hace? Puede que sea lo contrario. Quizá el tiempo que devora todo me arrastró a la orilla de la expresión. Ahora como soy más expresivo necesito menos mis dedos y más mi boca... Suena forzado, me di cuenta.
¿Necesitamos secretos y depresión para ser creativos? ¿Hay creativos felices? A mi mente llegan muchos artistas y artesanos, excelentes y maravillosos... Y deprimidos... Muy deprimidos todos. Suicidas, homicidas, esquizoides. Los felices como que terminan siendo Ken y Barbie (marcas MUY registradas, derechos a Mattel).
¿Quién quiero ser? ¿Ken o Kant?
Listo, eso va para mi perfil de Facebook.

viernes, 30 de abril de 2010

Reyes

Mis perritos son reyes…
Yo sé, pues me han dicho, que ellos quieren ser yo de vez en cuando, y yo quiero ser ellos...
Así, me despojo de mis ropas y envuelvo a Purri o a Taz o a Tango con ellas, y lo siento en mi silla de la PC, para que chatée un rato con mis amigos, y escriban barbaries que luego tendré que resolver. ¡A veces me han metido en cada lío!
Mientras tanto disloco mis rodillas para poder poner los pies, o patas ya, hacia adentro. Así no quedaría mi espalda en posición tan incómoda, sino paralela al suelo. Y salgo al garaje a cagar donde quiera y mear los cauchos de mis carros viejos.
De vez en cuando pasa un anciano o señora evangelizadora, y me miran con horror... Imagino que por cómo les ladro, sin collar ni anti-pulgas, y temen al tifus...
Luego me echo en el rincón bajo el calentador de agua, pues ahí es más calentito, y apoyo mi cabeza contra la pared, para que pueda ver sin rollo hacia la puerta... soñando que soy perro, y puedo chatear con mis amigos.

domingo, 7 de marzo de 2010

Vida amniótica

No tengo anteojos. Tengo sin anteojos sólo un par de días. No ha sido tan duro, no.  Pensé que iba ser peor.
Siempre tengo dos pares, pero esta vez, dada la situación, decidí no comprar nuevas monturas, así que usé mis monturas viejas para los cristales nuevos. Mis monturas me lo agradecerán. Se sentirán rejuvenecidas.
¿No es eso como reencarnación, quizás? Nuevos cristales en una montura vieja…
Creo que es más bien lo contrario a la reencarnación. ¿Desencarnación? ¿Eso existe? Mi MS Word me dibujó una línea en zigzag, rojo sangre arterial, debajo de la palabra. Por lo visto Bill Gates no cree en la desencarnación. Ahí va. De nuevo la rayita…
Si fueran cristales viejos en montura vieja, sería una posesión, así tipo El Exorcista o Constantine.  Pero no, no es eso.
A ver: el alma vieja abandona el cuerpo de un anciano, y se mete el de un infante. Pero eso no puede ser. Se vería muy extraño un anciano que tuviera que usar pañales, hablara balbuceando, tuviera que tomar suplementos y alimentos especiales para su edad y ser vigilado constantemente para que no se meta en problemas.

Ok… Sí, ya lo vi. Me di cuenta.
¿Entonces es eso lo que ocurre? ¿La vida comienza y luego desencarna? (rayita zigzag) ¿Volvemos al feto desde cierto momento de la vida, aunque nuestro cuerpo siga cayéndose a pedazos, únicamente para volver a la dicha de la vida amniótica luego de un suspiro?
Pero, ¿cómo saber en qué momento nos cambiamos los cristales? Para así llevar en cuenta que nos queda el mismo tiempo del que hemos disfrutado. Estar en el centro de la mitad del medio, como decía un profesor en bachillerato.
¿Ya pasamos el cambio de cristales? ¿Ya nos enviaron a la sede central en Maracaibo y volvemos a empezar de 7 a 10 días hábiles, sólo que ahora en reversa?

domingo, 14 de febrero de 2010

Mis predicciones 2010, wigtf.

3 Marzo - La Ley RESORTE hace noticia.
12 Marzo - Caen los mercados rojos y negros.
7 Junio - Surge guasón opositor en las noticias
21 - 27 de octubre - Gran tormenta
23 Diciembre - Fuego

jueves, 21 de enero de 2010

Hawaii

Soñé con arenas grises, percudidas, pegajosas. Franelillas y shores rojo desteñido y alpargatas de hule. Playa sórdida y chabacana, con tres pelos debajo de las narices y pantorrillas flacas como ratas.
Tú estabas ahí, desganada, sometida. Me abandonabas copiloteando un carro rojo. ¡Qué contraste! ¡Qué desdén! Tu madre… tu madre te obligaba, pero no le costó mucho, realmente. Yo me quedé en la cola para sacar el dinero. Tu dinero.
Volví a uno de los mesones, de bordes azul marino y centros blanco periódico. Ya estaban sirviendo la pasta y el huevo frito. Busqué una silla entre ruinas de cuatro patas para sentarme en la punta, entre dos famosos desconocidos: tertulia entre claras revueltas y mazacotudas.
"Me dejaste", pensé en coro. Quince veces mientras masticaba te vi alejarte en el bólido rojo, con tu hermano no nacido manejando alegre por la avenida.
Había sol, ¿no? ¡Qué raro! Y matas verdes y floridas. ¡Qué alegre manejaba tu hermano! El cabello largo y dorado se movía junto a los ojos desquiciados, ávidos de velocidad. De lejos me hacías muecas. No hacía falta, ya te ibas, no importaba lo que dijeras. Y tu madre me miraba de soslayo, y yo le contestaba de igual manera.
¡Qué fiesta en la que estoy! ¡Lo que te estás perdiendo! Las mesoneras sirven con gran asco la comida, y nosotros saboreamos el frío y la grasa que salpica y corre por la barbilla. Comida gratis, ¿por qué era gratis? No recuerdo haber pagado.
¿Será que sí pagué?
Sería con tu dinero.

domingo, 17 de enero de 2010

Mea culpa

¿Qué recordamos de la lujuria?
Digo recordamos para aquellos que, luego de años de práctica, creemos poder controlar esa furia que durante la pubertad sentíamos imposible de calmar; ese calor que abrasaba el alma y comsumía los tuétanos.
Claro, aún sentimos ... ehm... ganas... Ese deseo controlable de satifacer sexualmente al cuerpo. Y luego podemos proseguir con nuestra vida diaria.
No tengo nada contra estos deseos carnales esporádicos, de hecho estoy muy a favor de satisfacerlos. ¿Pero dónde está ese escozor infinito? ¿Es acaso culpa de la época en que vivimos? ¿El estrés del racionamiento eléctrico apaga la pasión? ¿Se devalúa el apetito? Quizás resulta como parte de madurar... ¿Madurar es sinónimo de aburrir?
Enigma me viene a la cabeza al pensar en esa vieja lujuria. Corría 1990. Creo que tenía 12 años cuando me regalaron en un intercambio de navidad un cassette de color blanco de este proyecto de música electrónica del rumano Michael Cretu. MCMXC a.D. era el título de ese álbum debut. La primera canción que corría en cinta magnética dentro de mi reproductor Intertron se llamaba Sadeness. Comenzaban unos cantos gregorianos y luego entraba un bajo, un synth, un beat y una flauta (que ahora sé que es una shakuhachi) de último. Pero lo que en realidad producía la calentera corpórea era el susurro orgásmico de Sandra Ann Lauer, una cantante alemana esposa del creador de Enigma, Cretu.
Durante semanas mis siestas consistían en cerrar la cortina, cerrar la puerta y subirle el volumen a mi Intertron, y recostarme en la cama pensando a qué sabría el sudor de Sandra como se mostraba desnuda en el vídeo de la canción, suspirando entre los pasillos del infierno de Rodin.
No creo haber sido el único en sentir esto al oir la respiración entrecortada de Sandra en Sadeness; ésta fue símbolo internacional de pornografía y erotismo. Sabrá Cretu en cuántos largometrajes para adultos sonó esta melodía.
La ola orgásmica no paró con Enigma. La misma Madonna comenzó su cénit pseudo-porno Erotica luego que Cretu hiciera posible el porno-tune. Amistades Peligrosas en 1993 se atrevieron con Me haces tanto bien, y la pegaron... Valga la palabra en todo su sentido.
Creo que de ahí podemos hacer un interruptus y brincar de una vez, valga la palabra en todo su sentido, al reggaetón... ehm... Se me quitaron las ganas de seguir escribiendo.

¡Ah, la vieja lujuria! ¡Qué delicia para los sentidos todos!
¿Mi generación le debe a Cretu un saludo?
¡Yo lo saludo!

miércoles, 13 de enero de 2010

LOOOOOOOVE!!! Reign o'er me!

The Who son un grupo magnífico. Pearl Jam, pues, ni se diga. Y sólo Eddie podía llegarle cerca al desgarro gutural de Roger Daltrey, y sólo Mike podía darle homenaje a la pasión de Pete Townshend.
Los seattleros por lo visto no quisieron alterar una pieza única y simplemente regrabaron una versión con sus propios instrumentos y pasión (¡hey, si no está roto no lo arregles!)... Se produjo un Love, Reign o'er Me capaz de erizar una caliza.
Los Who comenzaron en 1964 se podría decir como una banda emo: sus canciones eran sobre las angustias juveniles, lo cual llegó, precisamente, a mover toda esa masa que creció con Elvis y le daba la bienvenida a los Beatles. Pero los Who no eran tan pangola como los Beatles. Se codeaban con los Stones compitiendo por el frenesí imberbe.
En los 1970s comenzó una fiebre por las Óperas Rock, de series completas de acetatos temáticos y musicales con historias tan sorprendentes como un semidios ciego del pinball. Love, Reign o'er Me es parte de una de estas óperas: Quadrophenia, escrita por Townshend. La canción es el desenlace de la historia, donde Jimmy, en una crisis suicida, quisiera ahogarse en la lluvia en vez de enfrentar a su familia, al diarismo, a los problemas, pero al final decide afrontar la vida: MADURAR, según palabras del mismo Townshend.
Pearl Jam, por su lado, calaron en una cultura grunge que emergía de una juventud harta del virtuosismo y el Glam, del transvestismo y las cabezas de murciélago. ¡Yo era uno de esos jóvenes hartos de pasarme horas y horas con la punta de los dedos callados tratando de tocar un sólo mísero riff! Pero todo cambia con Nirvana y Pearl Jam al principio de los 1990s.
Vedder, vocalista de los Pearl, había seguido los pasos de Townshend, quizás sin saberlo, y escribió una mini-ópera de tres canciones antes de saltar a la fama, que a la larga se llamaron Alive, Once y Footsteps. Pero el protagonista de esta "operita" no maduraba al final, como la de Townshend; de hecho se convertía en un asesino en serie y terminaba su vida una sentencia de muerte.
Debo confesar, tristemente, que no conocía ninguna de las dos versiones de Reign o'er Me hasta que ví Reign Over Me, dirigida por Mike Binder y pulcramente protagonizada por Adam Sandler y Don Cheadle.
Es un drama, no te equivoques... De hecho es un drama dramático y lento y pasivo. Pero Sandler ofrece, en mi opinión, los mejores cinco minutos de toda su carrera durante el climax del largometraje de dos horas. De hecho son los cinco mejores minutos de varias carreras de muchos otros actores.
Tanto la canción como la película te llenan de un dolor ajeno nostálgico, pero cálido y esperanzado, si estás con ganas de dejarte llenar.

Traduzco libremente:

Sólo el amor / puede hacer llover / tal como la playa es besada por el mar
Sólo el amor / puede hacer llover / tal como el sudor de los amantes / acostados en el campo
Amor / réiname / llueve sobre mí
Sólo el amor / puede traer la lluvia / que te hace anhelar el cielo
Sólo el amor / puede traer la lluvia / que cae como lágrimas desde lo más alto
Sobre el camino sucio y seco / las noches que pasamos solos y separados / necesito ir a mi casa, a la lluvia fresca
No puedo dormir y acostado pienso / que la noche es caliente y tan negra como la tinta / ¡Oh, Dios! Necesito beber de la lluvia fresca

lunes, 11 de enero de 2010

Spaceman, beam me up!

Debo aceptarlo...
Debo no tener pena en aceptar el pasado...
"Spaceman" de Babylon Zoo, liderado por un Jas Mann en la britania de los mid-noventas, se quedó grabada y no ha querido salir de mi psique.
Hoy, catorce años luego de ver por primera vez el video en un MTV que valía la pena ver, me dio por buscarla en youtube. Conseguí varias versiones, incluso una que no conocía y me recordó un poco al viejo Korova.
¡Quedé asombrado al recordar la letra de una canción que no escuchaba desde hace más de una década! No es nada del otro mundo, ni la letra, ni la música, ni la banda, de hecho luego de eso no lograron más nada.
Quizás era por falta de un Faith No More decente que me había dejado con ganas de más Small Victories o Caffeine, que le brinqué al primer pseudo-indie que apareciera en el mago de la cara de vidrio.
Se había acabado una época de metal duro y poderoso, liderado por un Metallica joven y vicioso que podía reventarle las tripas a San Diego o un Sepultura que se levantó bajo un cielo pálido y gris...
Fin de varias épocas, en todo caso; bachillerato es mencionable, pero el fin de la adolescencia nunca es fácil de asir, en especial si la has pasado tan bien. Buscas por todos los medios mantenerte en ella: creas bandas de rock como una Enola Gray o los Kill the Neighbor para suplir una carencia decibélica en el cerebro; rumbas universitarias, para saber que el cuerpo aguanta y creer que lo hará toda la vida (para cortar la fantasía, ahora es casi medianoche y no veo el momento de terminar esto para meterme a mi cama a pasar la gripe).
Mis recuerdos están estancados entre 1991 y 1998... Son pre-Matrix, prodría decirse. ¡Qué película tan arrecha! No hay otro adjetivo capaz de describirla mejor. Lo siento de verdad mucho por la gente de Columbine, pero en línea general creo que todos salían del cine queriendo hacer algo similar.
Antes de esa había otra, ya va... ¡CLARO! ¡MORTAL KOMBAAAT! (favor insertar música techno changosa), pero, aunque esa también te dejaba con ganas de entrarle a golpes a todomundo, nadie en realidad creyó que podría ser Goro y "fatalear" a nadie en medio del colegio (cosa contraria pasó con Matrix, lamentablemente).
Así que "Spaceman" marcó el inicio del fin de una época dorada en la música global, el principio del declive de mi adolescencia y, sobretodo, fue una de las primeras canciones que tocaba completa en mi guitarra cromañón.
¿Eso sin contar que propició Matrix, Mortal Kombat y la muerte musical de Metallica y Sepultura?

martes, 7 de julio de 2009

Monseñor Marceliano Moreno: La paz hecha hombre

Texto y fotos: Gustavo López García.

Manejé mi fiel Ford Conquistador del 81 por las destruidas y abandonadas calles del sector El Ujano en Barquisimeto, hasta llegar a una casa de esquina donde ahora reside Monseñor Marceliano Moreno. Durante casi 50 años este siervo de Dios vivió y sirvió en la avenida Libertador con el cruce de la Morán, en la Iglesia La Coromoto de esta ciudad. Ahora jubilado, con 82 años de edad, lo pude ver a través de la ventana de su despacho, leyendo detenidamente la prensa mientras llegaba a entrevistarlo.

Me recibió primero su oveja disfrazada de perro, Lucky, desconociéndome por completo y exigiéndome bullosamente que no entrara en la casa. Entonces llegó, para invitarme a entrar, una joven quien pasa los días en casa de Monseñor orando, cocinando y ayudando en el hogar junto a otras personas de la comunidad. La seguí a través del pórtico. A la izquierda había plantas ornamentales rojas y amarillas, y a la derecha el estacionamiento de la casa, el cual acoge a decenas de fieles los domingos para escuchar la Palabra de Dios a través de la de Monseñor. Lucky no se me apartó de un lado, celando cada paso que daba dentro de la casa. Una vez dentro sentí una calma similar a la que se siente en un templo; y no sin razón, pues uno de los salones está organizado como una capilla: imágenes de la Virgen, el Cristo Santísimo y el Relicario ennoblecen las paredes para que los feligreses, al sentarse en las butacas de madera típicas de iglesia, se inspiren mientras se oficia la misa diaria.

Monseñor, quien fuera Vicario Episcopal, aún se encontraba en el despacho donde lo vi al llegar. Las paredes estaban tapizadas de reconocimientos de la comunidad, fotografías con viejos amigos y placas que recuerdan qué tanto ha logrado en la región.
Detrás del escritorio adornado con recuerditos de distintos pueblos venezolanos y un bastón de madera, estaba él, quien aún leía la sección nacional de un diario local.
“¡Hola, Gustavo! ¡Dios te bendiga!”, me dijo cariñosa y lentamente mientras una sonrisa le iluminaba el rostro y se levantaba para abrazarme. Sus ojos reflejaban una larga vida afanada, pero llena de amor, y su cabello, platinado y perfectamente arreglado, daba fe de su dedicación y tenacidad.
Me senté frente a él, armado con un grabador digital y una cámara Minolta QTSi, que me regaló mi hermana, cargada con un Delta 400, dispuesto a plasmar su vida en tinta y papel, en plata sobre gelatina.

-Monseñor, una señora con la que hablaba hace un par de días me dijo que usted era “la paz hecha hombre”. Su trato es, realmente, muy respetuoso y afable con sus feligreses. ¿De dónde viene esa paz interna que usted transmite en sus sermones?
-Rió suavemente un poco, pensando en el comentario- En Dios se encuentra todo – dijo finalmente, con el hablar tranquilo y suave que lo caracteriza-. Aquel que está centrado en Dios, que le ha entregado la vida a Dios, que ha vivido con Dios y para Dios, no puede ser alterado. Tiene que ser pacífico en todo momento, sea de alegría o tristeza. Dice un principio filosófico que nadie da lo que no tiene. Jesucristo dijo “médico, cúrate a ti mismo”. Toda la vida la he vivido en paz, que viene de mi hogar. Y ésta viene de Dios, pues es un atributo de Él.

-¿Cómo fue crecer en Carache, estado Trujillo, entre 5 hermanos más y cuatro hermanas?
-¡Muy bien! Muchos recuerdos felices. Aunque mi papá murió cuando yo era muy niño, muy pequeño, y quedó mi mamá sola.
Éramos muy pobres. Teníamos una haciendita, pero no producía nada. Había un primo que nos llevaba a trabajar. Pero lo mío era el estudio. A mi me gustaba mucho la escuela. Muchas veces no tenía qué comer, pero igual iba. Cuando uno tiene un ideal, y lo quiere realizar, uno tiene que poner todo su afecto, su corazón, su inteligencia y su voluntad. Si uno no se lo propone, si uno no tiene voluntad, uno no logra nada. No basta con tener el dinero para entrar a una universidad, pues a veces esas personas no saben lo que cuesta realmente pagar esa educación. Pero los que sí saben, los que lo aprenden, aprovechan cada minuto de ese tiempo, pues el tiempo no debe desperdiciarse.

-¿Qué recuerda de su padre?
-Recuerdo poco, murió cuando yo tenía apenas 6 años. Era un hombre muy bueno, muy trabajador. Era muy bravo, eso sí, porque era muy estricto. Debíamos siempre reunirnos para rezar. Era un hombre muy católico.

-¿Entonces todo comenzó en casa?
-Entre todo, el que yo sea sacerdote es un milagro muy grande. Pues ninguno de mis hermanos quería serlo. No les llamaba la atención. Mis hermanos se enamoraron, se casaron, y se fueron a trabajar.
Pero desde muy chico yo había sentido el llamado a ser sacerdote, a ser hombre de Dios, a servirle al pueblo. Desde siempre esa era mi ideología. En Carache había un sacerdote santo, pero muy santo. Y yo me dije “yo quiero ser como este Padre”: el Padre Sánchez Duque. Era un hombre de mucha santidad, le veía mucha dedicación. Hacía todo con mucho respeto, y con mucha amabilidad trataba a sus feligreses. Entonces yo me fui donde él, le hacía mandados y estudiaba de él y con él. Él me enseñó mucho del misticismo de la Iglesia Católica.
Una vez él me preguntó, “Marceliano, ¿para qué quieres ser sacerdote? ¿Para ganar plata?”, yo le contesté que no quería la plata, que quería ser sacerdote para salvar al pueblo.
Al tiempo el Padre Sánchez se enfermó y enviaron a otro Padre: al Padre González. Pero él no era tan místico como el otro. Era más liberal, e inclusive era profesor del liceo. Pero cuando llegó al pueblo, llegó afónico, y me dijo “mira, Marceliano, dime qué remedio me das tú para curarme, tú que sabes tantas cosas”. Le dije, “mire, aquí hay una mata llamada ‘ojillo’. Vamos a arrancarle a esa mata una raíz y usted se va a chupar el agua de esa raíz”. ¡Y eso fue santo remedio! -dijo riéndose desde el corazón-. El hombre se puso muy contento conmigo, y me dijo “tu no debes ser sacerdote, ¡yo te pago la carrera para que seas médico!”, y yo le dije que no, que no quería ser médico.
Me di cuenta que, al irse el Padre Sánchez, todas las puertas se habían cerrado para mí. Pero Dios es muy grande y se apareció un señor, Juan José Lucena, quien era muy piadoso; se la pasaba en la iglesia, estudiando, orando. Yo me acercaba siempre a hablar con él. Y él un día me preguntó “¿y a ti por qué te gusta tanto rezar, chico?” Le dije que a mí me gustaba pasar todo mi tiempo libre en la iglesia, estar delante del Santísimo, de la Virgen. Entonces me dijo, “¡vamos! ¡Que yo te voy a ayudar!” y aunque él era sumamente pobre, lo hizo como mejor pudo.
Cuando el Padre González dijo que él se oponía a que yo fuera al seminario, que él sólo me ayudaría para que fuera médico, entonces Juan José me llevó a donde otro Padre, en Boconó. Salimos de noche, recuerdo –dijo mientras cerraba los ojos, y parecía poder oler el sereno de esa noche colándose entre los helechos-, tenía 13 años de edad. Llegamos dónde un Padre Camargo -refiriéndose al Padre Antonio Ignacio Camargo, párroco de Boconó, y primer Obispo de la creada Diócesis de Trujillo-, y Juan José me entregó a él. De ahí seguí por mi cuenta.
El Padre Camargo era muy santo, tanto como mi amigo el Padre Sánchez, pero no tenía la misma mística. Aunque una vez que me quedé en la parroquia de él yo me alegré mucho. Como me decía el Padre Galíndez, recuerdo, “¡usted si es curero, Marceliano!”, pues me alegraba mucho cuando llegaba un seminarista. Recuerdo que pensaba “¿y cuándo seré yo?... ¿Y cuándo seré yo?” –terminó la frase, como quien termina de suspirar.
Este Padre Camargo le escribió al seminario Divina Pastora, de aquí de Barquisimeto, diciéndole que tenía un candidato que quería ingresar. Cuando llegué a Barquisimeto me recibió el Padre Ramón Gaude, y me quedé aquí hasta que el Obispo nos mandó a Pamplona, en Colombia, a estudiar filosofía durante un año. Después nos trajeron de nuevo a Barquisimeto, para luego de un tiempo enviarnos durante cuatro años al seminario de Santa Rosa de Lima, en Caracas, a estudiar teología. En total culminé doce años de estudios.

-¿Cuáles eran sus expectativas al entrar al seminario?
-¡Estudiar! –exclamó con los ojos bien abiertos-. Para mí no había otra cosa. Mis mayores regocijos eran ponerme una sotana, servir al altar y estudiar. En el seminario teníamos una hora de deporte obligatorio y nuestras horas de estudio, o sea, la vida de piedad y la vida de estudio, pues el sacerdote debe ser santo y debe ser sabio. El sacerdote que es puramente santo, y no es sabio, ¡comete santas tonterías! –y nuevamente se ríe con todo el cuerpo.

-¿Toda la familia se vino a Barquisimeto cuando usted comenzó el seminario?
-No, yo me vine a Barquisimeto solo… ¡Solo y limpio! –el despacho resuena con su carcajada-. Llegué con una ropita y una bolsita. En el seminario me compraron un par de zapatos y me dijeron que me debían durar un año, pero tuve la mala suerte que me fui un día domingo a jugar pelota en el estadio donde ahora está Ascardio, y ahí me agarró un perro los zapatos, ¡y me los destrozó! Me dije “¡Dios mio! ¿Qué hago yo ahora, sin zapatos?”
Cuando llegué de vuelta al seminario había un seminarista en pasantía, y aunque el Padre lo había enviado ya para su casa, estaba ahí todavía. Se llamaba Rufino Sánchez, quien después fue sacerdote. Que en paz descanse, siempre rezo por él. Me vio llorando y me preguntó “Marceliano, ¿Qué le sucedió?”, y le conté lo que pasó con el perro. Y me dijo “coge un par viejo que yo tengo ahí”. Me dije “¡Ay! ¡Me salvé!”. Entre esos zapatos, y al tiempo que pude remendar los que el perro me había destruido, tuve para el año.

-¿Cómo fue ser el párroco de La Coromoto?
-Lo fui durante casi 48 años. Desde el 13 de febrero de 1956 hasta el 26 de octubre de 2003.
La primera parroquia que tuve fue Sanare, luego me mandaron a la Concepción y de ahí al capellán del Hospital Antonio María Pineda, y luego capellán de los bomberos. ¡Soy teniente bombero! –acotó orgullosamente-. Luego que se mudó el hospital del museo Diocesano, fui profesor de ética profesional de las enfermeras. Ahí duré 6 años como profesor y capellán.
Ahora bien, la parroquia Coromoto se conformaba desde la redoma de la avenida Vargas hasta el paso de Tacarigua. Todos esos caseríos yo los tenía que atender.
En ese entonces me encontré con una necesidad: me metí en un problema muy grande, pues quise construir un templo. En esa parroquia todos éramos muy pobres, y no teníamos para construirlo.
Nos costó mucho construirlo. ¡Mucho! –repitió-. Recaudamos fondos con verbenas, con proyecciones de películas, con los aportes de la comunidad. ¡Tuvimos que recaudar un millón de bolívares!

-¿Quién diseñó el templo?
-A cargo estuvo un arquitecto alemán, pero es una réplica exacta de la iglesia de mi pueblo, de Carache. Cuando me ordené fui a mi iglesia, que toda la vida me pareció muy bonita, pues el párroco de allá me invitó a predicar. Por ahí vi el rollo de los planos y le pedí que me los regalara. La había diseñado el maestro Antonio Ramón Quintero, así que lo invité a que me ayudara a hacer La Coromoto igual, de forma tal que la iglesia donde yo me bauticé, donde canté mi primera misa, donde hice mi primera comunión, se fuera conmigo. Me traje un trozo de mi tierra, de mi infancia, de mi vida, en concreto, ladrillo y cabilla.

-¿Cómo se sintió al dejar La Coromoto?
-Me sentí triste por dejar todo aquello que me había costado tanto, mi trabajo, mi gente. Pero me contenté mucho cuando le hicieron un cariño a la plaza, que estaba muy descuidada. De todas formas el Padre Diego –el actual párroco de La Coromoto-, quien fue un alumno mío, que me quiere y respeta mucho, aún me consulta mucho de lo que van a hacer en la parroquia.

-¿Qué siente que logró en sus 48 años de párroco de La Coromoto?
-Siento que no dejé una fotografía, sino un monumento indestructible que es esa iglesia. Las Naciones Unidas la nombraron Patrimonio Histórico de la Diócesis, inclusive.
El templo lo hicimos aquí con concreto, pero las imágenes las compré en España. ¡Son de pura madera! –dijo mientras brillaban sus ojos-. Las conseguí baratas, en 800 Bs. Los vitrales –que reproducen la aparición de la Virgen a los indígenas venezolanos, y otros símbolos eclesiásticos- los hicieron en Alemania, en Munich. Esos me costaron 17.000 Bs.

-Monseñor, ¿cuándo entró como capellán de la Guardia Nacional?
-Eso fue el 28 de Julio de 1958 –recordó con los ojos cerrados, lentamente buscando en su diario de vida-. Acababa de salir Pérez Jiménez y necesitaban un capellán. Pero yo no quería serlo, ¡me obligaron! Yo le tenía mucho miedo a eso. Además el Obispo no me quería allá, él ya tenía su candidato, pues además de dar clases, yo tenía ya mi parroquia.
El comandante Angulo, recuerdo que se llamaba, me quitaba el proyector prestado para pasar sus películas. Entonces él y el Padre Segundo Escalona se empeñaron que yo fuera el capellán.
Así que cuando fui para allá, me encontré con un espectáculo horroroso –y sacudía la cabeza en negación con la mirada gacha-. Estaba el comandante con aquellas groserías, furioso, y me dijo “¡mire Padre! ¡Venga para que vea lo que se va a conseguir aquí!” y pensé “¡Dios mío!, ¿dónde me voy a meter yo?” Pero ya habían convencido al Obispo y me había mandado, y la obediencia es ciega. Cuando el Obispo manda, pues hay que cumplir.
Me pusieron a hacer el curso, pues no es sólo ponerse el uniforme y ya. Ya completado éste tuve que servir en Falcón, Portuguesa, Barinas, Cojedes, parte de Carabobo y Lara. Seis estados en total.
Casi nunca nos dieron viáticos. Tenía que pagar la comida de uno, del chofer, del guardia de custodia que mandaba el edecán, la gasolina. Fue difícil. Y los 600 Bs. que me ganaba de sueldo como subteniente lo guardaba todo para la construcción del templo.
Pero lo más bravo fueron las guerrillas –dijo ampliando los ojos-. Me mandaron para El Charal, en Portuguesa, y luego al Tocuyo. Yo iba a hablar con los guerrilleros, o presuntos guerrilleros, todo el tiempo, convenciéndolos de marchar por el camino de la paz.
Terminé mi servicio de guerrillas en Yobare y no me volvieron a mandar más. A la larga hice toda una carrera: treinta años, desde subteniente hasta coronel.

-¿Cuál es su recuerdo más vívido de cuando prestó servicio en ese tiempo?
-Fíjate que en el Tocuyo estuve una vez media hora en el piso, bajo las balas que pasaban sobre nuestras cabezas.
Esa noche se formó un conflicto, y los vagabundos –refiriéndose a los guerrilleros- agarraron unas burras y les pusieron unas linternas de botella. Y las hicieron caminar alrededor del campamento. Cuando el Coronel salió y vio todas esas linternas rodeando la carpa, dijo “¡Ay! ¡Nos agarraron los guerrilleros!”. Y todo el mundo se armó y salió a disparar. Lo que hice fue enrollar a los presos en una cobija y tirarme al suelo con ellos, durante media hora. ¡Fue una noche amarga! –acotó cabizbajo, inmerso en el recuerdo.

-Monseñor, una última pregunta. ¿Qué es el Cielo?
-¡Ah, no! El Cielo es la Posesión de Dios –respondió jubiloso-. Es el lugar más feliz, donde uno va a descansar. Uno deja estos ranchitos y va a la Casa Grande del Padre –dijo saboreando lentamente cada palabra-. San Juan lo describe como que las calles son de oro, las columnas son de cristal, y una sola es la luz: Jesucristo. La luz es Cristo.
Pero el Cielo no está allá en las nubes. Si uno no lo lleva, no se lo dan. No se le da gratis a nadie.
Dice una leyenda que un joven fue a ver cómo era el Cielo, y se consigue a San Pedro. Este le contesta “el Cielo no está aquí, el Cielo lo traes tú. Si Dios está en ti, en tu corazón, en tu vida, ya tú tienes el Cielo. Es, entonces, no más que un paso de un lugar a otro, a otro donde no hay tristeza, donde no hay dolor, donde no hay odio, sino paz. Paz sin fin.
El hombre se gana el Cielo haciendo el bien. No basta con ser ‘bueno’. Debe colaborar, ayudar al prójimo.
Ni al Cielo ni al Infierno se va solo.

-o-

Apagué el grabador y agradecí a Monseñor dedicarme su tiempo para la entrevista, mientras reíamos recordando las historias de las burras iluminadoras y perros comedores de zapatos y me sorprendía con el costo de los vitrales. Se levantó lentamente, el cabello aún intacto y brillante de canas, se apoyó en su bastón y me abrazó de nuevo, agradeciéndome haberlo entrevistado. Un suave olor a religión, si es que algo así existe, me hizo cerrar los ojos y recordar mi infancia.
"La paz hecha hombre", dijo una feligresa. Y ese abrazo fue paz, en realidad. Monseñor Moreno, al hablar con él, te hace sentir niño de nuevo, te hace recordar la tranquilidad de una vida de caricaturas y desayuno con cereal, de un tiempo cuando uno rezaba y creía ciegamente en Dios, sin dudar ni un segundo de Su Poder. Monseñor Moreno te hace olvidar qué clase de humanos somos ahora.
"Ni al cielo ni al infierno se va solo", me repetía a mí mismo como un mantra mientras caminaba hacia la entrada principal y buscaba las llaves de mi 'quinta rueda' en el bolsillo del pantalón, escoltado por Lucky quien estaba dispuesto asegurarse que no me devolviera.

jueves, 11 de junio de 2009

Desarrollo cultural

"Desarrollo cultural" es un concepto muy extenso y, generalmente, mal utilizado, así como todos hablan de desarrollo endógeno y no tienen idea de lo que dicen. Seguramente tú sí sabes lo que es, pero la mayoría de las entidades públicas distan mucho de demostrarlo... Y ellos son los que aportan los recursos, no tú.
El tiempo ha sugerido que la gran mayoría de ellos considera que la única cultura es la música y que el resto de las artes son materia que deben cumplir los infantes para pasar de grado en grado, y de este modo algunos liceos y colegios justificar el tiempo perdido en las aulas con un asombroso evento donde los niños inverosímilmente relacionan zapatos apretados y medias calurosas y el amor materno.
Ahora bien, la música siempre ha sido el terruño fértil en el campo cultural venezolano. Se aprecia al ver que todas las orquestas siempre están de gira entre estados y países y cuando vemos el menú del Juares y está colmado de platos fuertes musicales.
Pero, ¿el teatro? ¿Para qué? ¿Para qué darle recursos a esos actores? ¡De seguro se lo gastan en marihuana, condones y lubricantes! ¿Recursos para las escuelas de artes plásticas? ¡No, hombre! ¡Si Caldera en su primer gobierno ya les dio sedes! ¡Y los materiales aún aguantan, no se quejen!
Además, ¿Cuándo ha salido un Picasso de Barquisimeto? Salió un Tovar y Tovar en Caracas, claro, pero hace cien años. ¿Cuándo ha salido un Mapplethorpe? ¿Un Ansel Adams? ¿Un Capa? ¿Un Scorsese? ¡Un DaVinci!
Ya estamos bien de Sotos y Cruz Dieces, de Sigalas, de Tovares... ¡Queremos más Dudameles!

viernes, 17 de abril de 2009

...pecho que se arrecha!


...pecho que se arrecha!
Originally uploaded by El Phoca
...pecho que se arrecha!

Esta es la continuación de aquella que menciono más abajo, que estaba de hace algún tiempo en mi Flickr. Ésta es escaneada directamente del negativo, no del papel. Sigue siendo FP4, revelado con HC-110 Dil B, probablemente.
La dos tomas me agradan pues calzan perfecto las sombras de la cara con las del pecho....
No les mentiré... esto fue 1% talento, 29% ingenio y 70% suerte! pues nomás hice 3 tomas....


"Pecho que sí ve..."
Pecho que sí ve...
Esta, en cambio, está escaneada de un Gekko grado 3

martes, 14 de abril de 2009

Filtros


Filtros - Filters
Originally uploaded by El Phoca
Esto es una muestra del efecto que produce un filtro-lentilla sobre una toma en blanco y negro procesado manual. En este caso un Ilford Delta 400.
Mejor en http://farm4.static.flickr.com/3381/3441028764_1542fd94dc_b.jpg

martes, 7 de abril de 2009

Flock, o cada día más flojos...

Acabo de terminar de instalar y 'ojear' el relativamente nuevo explorador FLOCK,  anunciado como el pináculo, la cumbre, el pico de la socialización... incluso mejor que ir a una reunión y echar cuentos, pues lo puedes hacer mientras engordas cómodamente en tu silla de computación, esa que te quema los codos con el mal acabado plástico texturizado. De hecho, escribo esta nota desde su propio editor de blog.
Este explorador une en una sola barra todos los servicios de red social más estables y conocidos en el ciberespacio: Digg, Facebook, MySpace, Flickr, Blogger, Picassa, Twitter y otros cuantos, para que ahorres las calorías necesarias en darle click a tus favoritos o teclear los nombres en la barra de direcciones. ¡Ah! También se ahorra tiempo, supuestamente, pues cuando lo inicias sale una lista de las actualizaciones recientes de tus contactos en todos esas redes sociales antes mencionadas. Algo así como unas 200 o 300 actualizaciones si usas las principales.
¡Pero, bueno! Me parece un poco como tapando la cagada que fue Google Chrome, que no te deja ver tus correos de hotmail....


Blogged with the Flock Browser

miércoles, 10 de diciembre de 2008

'Desde el cyber'

Se fue la luz por mi urbanización...
Tenía tantos años que no me metía a un lugar de estos...
Hiede a sudor y a hormonas gritando insultos mientras vuelan en pedazos a sus caracteres...
Por cada buena noticia llega una mala. En la universidad me dijeron que el mejor documetal de todos era el mio. Tres equipos de 10 personas cada uno no lograron lo que yo logré solo.
Pero, por otro lado, me quedó Investigación. Por lo tanto ya no estoy tan seguro que me gradúe en mayo. Que lástima...
Del diario donde terminé pasantías me escribe la chica de sucesos: me extraña. Bueno, extraña mi redacción. ¡Maravilloso sentirse requerido!
Pero si no pagan... si no ofrecen nada...

jueves, 4 de diciembre de 2008

Se acerca el fin

Para mañana termino mis pasantías, para pasado mañana termino el semetre...
Diarismo ... es ... no sé cómo clasificarlo...
He estado de ambos lados del lente (fotográfico) y la verdad prefiero detrás. La escritura es tan ...matemática ... que aburre...
Uno intenta darle matiz, se crea un escenario y escribe el teatro, se mete en la mente de los delincuentes, de los afectados, de los testigos y llena los huecos que ellos mismos dejan queriendo o sin querer.. pero aún así... el resultado es el mismo...
Si por primera y única vez lees una prensa, te asombrarías de las cualidades literarias que un [bien llamado] periodista puede llegar a tener... pero, si lo lees por segunda vez te das cuenta que es el mismo plan, la misma estrategia, la misma ecuación.
Ni modo...
Ya el barco está que llega a puerto...
Si me bajo antes me mojaré los 'pieses'

viernes, 28 de noviembre de 2008

No más

Ya no más sucesos.
Ya no más correr para llegar antes a donde le pegaron los tiros a algún supuesto maleante o inocente.
La verdad lo extraño. Uno se enferma con eso... se envicia con el exhilaramiento (si ese término existe) que causa.
¿El morbo, quizás?

miércoles, 12 de noviembre de 2008

Acostumbrándome...

No... no a levantarme temprano.
Sí, a escribir en un diario sí.
Es muy matemático, en realidad. La misma fórmula dependiendo de la fuente.
....
Tengo sueño.

miércoles, 5 de noviembre de 2008

Tenía hambre... me como mis palabras

Ni tan tranquilo el día.
Dos muertos más... ¡qué vaina!

Cubriendo vacaciones

Sigo en el Diario. Ahora soy el sustituto matutino de Isis. ¡Tan sabroso ella en la playita y yo con gorrito y chaqueta con este a/a que no apagan!
Han sido días tranquilos, esta última semana. Dos muertos amanecieron en el norte de la ciudad, ajusticiados. Los vecinos del sector oyeron el hecho, ¡pero ni locos se asomaron! Esperaron que amaneciera para ir a curiosear.
ah.. ahí está Miguel, a ver qué me trajo de nuevo...